lunes, 8 de marzo de 2010

Entre los barrotes de la ventana


Veo la gente pasar, impasible a todo, sumergidos en sus problemas diarios, ajenos a que cada pedazo del mundo que conocen se desmorona al paso de sus vidas; al igual que el asfalto se hoya y cuartea al paso de los transeúntes.
Observo desde mi ventana como transcurren sus vidas y desgracias, esperando quizás la oportunidad de vivir, ser una mas de esas personas que deambulan como sombras grises en un laberinto con tantas metas y proyectos; y aun así tan perdidas.

Las gentes como yo, atraemos a las almas que miran entristecidas como pasamos la vida en una jaula dorada, nuestra canción de tristeza y añoranza de libertad les hace libres a ellos, miran, y, extasiados por nuestro canto, recuerdan que son ellos los libres, somos el pájaro enjaulado que mira con pasividad los barrotes, harto y hasta la nausea de estrellarse contra los barrotes, y, al final, con las ajas ajadas y las plumas rotas se conforma con soñar y emitir esa canción de libertad.

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